La decisión de tener o no hijos es un tema que genera presión social, especialmente después de contraer matrimonio y al llegar a una edad considerada “adecuada”. En este contexto, familiares y amigos suelen preguntar sobre los planes de maternidad o paternidad, lo que puede generar incomodidad y dolor en aquellos que enfrentan dificultades para concebir. Expertos sugieren que las respuestas asertivas, que van desde devolver la pregunta, usar el humor o simplemente decir “no” de manera directa, son estrategias efectivas para establecer límites y proteger la privacidad de las personas involucradas.
La presión social y la planificación familiar
El momento posterior a una boda es a menudo cuando las preguntas sobre la llegada de hijos se intensifican. La coach de salud conductual, Shula Melamed, explicó a Time que cuando alguien alcanza un hito significativo en su vida, como el matrimonio, el entorno suele asumir que el siguiente paso lógico es la paternidad. Las preguntas como “¿Cuándo vamos a recibir buenas noticias?” y los comentarios sobre el “reloj biológico” se vuelven cada vez más comunes, especialmente cuando la edad se convierte en un factor relevante.
Impacto emocional de la planificación familiar
La planificación familiar puede tener un impacto emocional significativo, especialmente para aquellos que han decidido no tener hijos o que enfrentan problemas de fertilidad. Mercedes Suárez, psicóloga sexóloga clínica (MN 56.869), señala que “es una de las principales causas por las que a muchas personas les cuesta manifestar o contar, ya sea a sus parejas o a otros, sobre su fertilidad; les cuesta compartirlo”. Además, Suárez menciona que la sociedad sigue validando el deseo de tener hijos, lo que puede hacer que aquellos que no desean ser padres se sientan marginados.
Estereotipos de género y expectativas sociales
La presión social también está influenciada por estereotipos de género. Gabriela Perrotta, profesora de la Facultad de Psicología (UBA), explica que “lo primero que debemos considerar es el peso de los condicionamientos y estereotipos de género, y las expectativas que se tienen sobre mujeres y hombres”. Esto incluye la idea tradicional de la familia nuclear y la expectativa de que las mujeres deben ser madres.
Estrategias para manejar preguntas incómodas
Responder a preguntas invasivas sobre la maternidad o paternidad puede ser complicado, especialmente cuando provienen de seres queridos. Los expertos sugieren respuestas educadas y claras. Una opción es preguntar: “¿Tengo que saber algo importante sobre usted?”, lo que invita a la otra persona a reflexionar sobre la naturaleza de su pregunta sin adoptar una postura defensiva.
Otra estrategia recomendada por la obstetra-ginecóloga Dympna Weil es confrontar suavemente a quienes hacen preguntas repetitivas, como “¿Cómo sabes que hemos intentado?”. Esta respuesta puede ayudar a desarmar la intrusión de manera sensible. También se sugiere usar el humor, como responder: “¿Un bebé? ¿En economía?”.
La diversidad en la concepción de la familia
La noción de familia ha evolucionado y se ha diversificado, desafiando la idea tradicional de formar una familia. Es importante recordar que existen múltiples formas de concebir una familia, desde las elegidas hasta las adoptivas. La conversación sobre la diversidad familiar es crucial para derribar patrones específicos y reconocer que todas las formas de familia son válidas.
El papel de la biología en la decisión de ser padres
El concepto de un “reloj biológico” también juega un papel importante en la decisión de tener hijos. Melamed advierte que los comentarios sobre la maternidad pueden ser utilizados para presionar a las personas a tomar decisiones apresuradas. La psicóloga Suárez señala que “hoy en día, la biología no debería ser el único determinante” en la decisión de ser padres.
La importancia de la educación y el apoyo comunitario
Los expertos destacan la necesidad de que las decisiones sobre la maternidad y paternidad sean informadas y consideradas desde una perspectiva emocional, económica y personal. Es fundamental que las políticas públicas y la educación aborden estos temas en escuelas y universidades, promoviendo la libertad de vivir la sexualidad y el derecho a decidir sobre la maternidad y paternidad.
La conversación sobre la planificación familiar y la presión social es compleja y requiere un enfoque sensible y respetuoso, donde cada individuo pueda tomar decisiones informadas y apoyadas por su entorno.

