El descongelamiento de las tarifas eléctricas impactará la inflación en 2025, según un análisis de la consultora energiE. Se prevé que, con la implementación del cargo Mecanismo de Protección al Cliente (MPC) y la reducción del precio de la energía en el sistema, los clientes residenciales que consumen menos de 350 kWh al mes experimenten un aumento del 9,5% en sus cuentas de luz en enero en comparación con octubre de 2024. Este incremento en las tarifas eléctricas se traducirá en una variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de entre 0,5% y 0,9% en enero respecto al mes anterior, según los analistas.
En octubre, el IPC ya había registrado un aumento del 1% en relación a septiembre, impulsado por el costo de la electricidad. El economista jefe de Coopeuch, Felipe Ramírez, anticipa que la inflación mensual en enero podría situarse entre 0,7% y 0,9%, donde aproximadamente un tercio de este aumento se atribuiría a las tarifas eléctricas. Ramírez también mencionó que el ítem de gasto común podría tener un impacto positivo significativo en la inflación.
Se estima que la inflación anual podría alcanzar un 4,9%, lo que representaría el máximo del año 2025, según Ramírez. Por su parte, el economista jefe de Fynsa, Nathan Pincheira, también proyectó un aumento del 0,9% para el primer mes del año, señalando que otros factores relevantes que influirán en la inflación provendrán de alimentos, bebidas alcohólicas y tabaco, así como de vivienda, seguros y gastos financieros. El impacto del suministro eléctrico se estima en un rango de entre 0,4 y 0,5 puntos porcentuales.
Desde una perspectiva más optimista, el economista jefe de EuroAmerica, Felipe Alarcón, junto con la investigadora del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), Carolina Molinare, prevén una variación mensual del 0,6% en enero. Alarcón indicó que el aumento de las tarifas eléctricas contribuiría con 0,2 puntos porcentuales, mientras que el resto de la variación se desagregaría en varios factores, incluyendo un aumento proyectado en bebidas alcohólicas, gastos comunes, peajes y diversos alimentos, especialmente carnes. Molinare, por su parte, espera una mejora en los precios de alimentos como hortalizas y frutas de estación, gracias a la cosecha de verano.
En cuanto a la variación anual del IPC para enero de 2025, Molinare pronosticó que se situará alrededor del 4,8%, mientras que Alarcón estima un 4,5%. Sin embargo, Molinare advirtió que es importante considerar que se anticipa que el tipo de cambio se mantenga relativamente alto en los próximos meses, lo que podría ejercer presión al alza sobre los precios de los bienes transables y, por ende, afectar el IPC de enero, dado el efecto rezagado del tipo de cambio.
El director de Hermann Consultores, Jorge Hermann, afirmó que para que las tarifas se mantengan en el segundo semestre, es necesario que el tipo de cambio promedio se sitúe en torno a US$ 930 entre octubre de 2024 y marzo de 2025. Hermann indicó que cualquier valor del dólar por debajo de esta cifra implicaría una reducción de las tarifas, según el informe técnico preliminar actual. Además, el economista prevé una incidencia de 0,3 puntos porcentuales en enero, lo que sugiere que la inflación mensual debería estar alrededor del 0,5%.

