El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ha expresado su oposición a la judicialización de la disputa por la presidencia del Partido Justicialista (PJ), una acción promovida por el mandatario de La Rioja, Ricardo Quintela. Kicillof calificó esta opción como “totalmente descabellada” y aseguró que están en contra de llevar la elección partidaria a la justicia federal, en contraposición a lo que propone Quintela. Esta postura se ha manifestado en el contexto de tensiones internas dentro del peronismo, donde Kicillof se encuentra en una posición intermedia entre Cristina Kirchner y otros líderes del norte del país.
El gobernador bonaerense ha sido objeto de críticas, incluso de la propia ex vicepresidenta, quien lo acusó de estar detrás de la candidatura de “Gitano”. En este sentido, Kicillof ha mantenido una postura de silencio respecto a ciertos temas, aunque su entorno ha dejado claro su descontento con las acciones del mandatario riojano. En particular, se han señalado irregularidades en la lista de “Gitano”, a través de declaraciones de Gabriel Katopodis, ministro de su gabinete y miembro de la junta del PJ, quien mencionó que había “demasiadas irregularidades” en el proceso.
En medio de los cruces internos del PJ, Kicillof envió un mensaje al peronismo en sintonía con el 17 de octubre, durante un encuentro que encabezó en Ensenada. En esta ocasión, durante un Pre-encuentro Provincial de Salud Popular Comunitaria, volvió a hacer un llamado a la unidad. “Nuestro pueblo nos pide que estemos unidos. Que cualquier tipo de división o disputa, busquemos nuestra concepción, lucha, calle y gestión de gobierno. A todo lo que digan, les vamos a responder lo mismo: unidad en la acción, nada de internas, quilombos”, afirmó Kicillof en un discurso que se tornó más contundente en su tramo final.
El gobernador también dejó claro que, si lo buscan para discutir, su única intención es “pelear contra quienes están quebrando nuestro país, Milei y sus socios”. Kicillof ha mantenido una línea discursiva firme, sin moverse ni un centímetro de su posición. Aunque no ha declarado abiertamente quién es su candidato preferido, ha insinuado que, si se presentan dos listas, apoyaría una candidatura. A pesar de no hacer públicos cuestionamientos hacia el partido, su administración ha dejado claro que no desea ser involucrado en las internas, aunque esto resulte complicado.
Kicillof intenta posicionarse por encima de las discusiones y acusaciones, dejando el trabajo sucio a sus socios políticos, quienes han reducido el nivel de cuestionamientos y mantienen una trinchera permanente en el cristinismo y el camporismo. Desde que comenzó la controversia con Quintela, Kicillof ha sido claro en su postura, publicando una carta en redes sociales donde aclaró que el riojano era candidato y que su postura frente a la presidenta era conocida. Esta posición ha generado malestar en el kirchnerismo, que ha expresado su decepción ante la falta de un posicionamiento claro por parte de Kicillof.
En el contexto actual, se observa una grieta que ha modificado la convivencia política dentro del kirchnerismo, donde se espera que Kicillof tome una postura más contundente. Sin embargo, hasta el momento, no se ha manifestado de manera clara, lo que ha llevado a algunos a acusarlo de traidor, en un ambiente donde la brutalidad de las palabras se ha vuelto común en las discusiones políticas.

