La industria farmacéutica europea enfrenta desafíos significativos debido a la dependencia de suministros de medicamentos y precursores químicos provenientes de Asia, especialmente de China e India.
No se necesita en realidad una bomba atómica para asestar un sensible golpe a Europa, opina la experta en medicamentos Ulrike Holzgrabe. En este contexto, se destaca que los productores chinos podrían causar graves problemas si deciden interrumpir el suministro de antibióticos. Según Jasmina Kirchhoff, del Instituto de la Economía Alemana (IW), China ya comprendió en la década de 1980 la importancia de tener una producción propia de antibióticos. Kirchhoff explica que se realizaron grandes inversiones en fábricas que, comparativamente, producen a menor costo, inicialmente para el mercado interno, y posteriormente, China comenzó a exportar los excedentes de producción.
Es relevante mencionar que gran parte de los precursores químicos esenciales para la industria farmacéutica son producidos en China. Además, India ha emergido como uno de los principales proveedores de productos farmacéuticos, especialmente en el sector de los genéricos. Sin embargo, India también depende de China, ya que importa muchos insumos de este país.
El problema de la dependencia de Asia en la producción de medicamentos es complejo. Según el Instituto Federal de Medicamentos y Productos Medicinales, actualmente no se pueden despachar cerca de 500 medicamentos. Gabriele Regina Overwiening, presidenta de la Confederación Alemana de Farmacias (ABDA), indicó esto al periódico Neue Osnabrücker Zeitung. En 2020, el Parlamento Europeo ya había señalado que la salud pública puede ser utilizada como un arma geoestratégica, capaz de poner de rodillas a un continente.
A nivel de la Unión Europea, se ha elaborado una lista de medicamentos cuya disponibilidad no debería depender de Asia. El siguiente paso consiste en investigar dónde se producen estos medicamentos y sus precursores, con el fin de determinar el grado de dependencia, según Holzgrabe, quien es docente en la Universidad de Wurzburgo. Sin embargo, Kirchhoff señala que en algunos casos es muy difícil obtener esta información, ya que los detalles sobre qué productores obtienen, de dónde y cuáles son los productos intermedios y sustancias activas, son parte del secreto comercial y, por lo tanto, son poco conocidos.
Las recetas y las cadenas de suministro son a menudo muy complejas, lo que dificulta la claridad sobre cuántas empresas están involucradas y en qué países, según Kirchhoff. En el ámbito de los genéricos, cuyo éxito depende de los bajos precios, es especialmente importante para los productores mantener en secreto sus ventajas comparativas.
Los problemas de suministro de ciertos medicamentos han evidenciado la necesidad de tomar medidas preventivas. En Alemania, el Gobierno aprobó en diciembre de 2023 una Estrategia Farmacéutica Nacional. Esta estrategia tiene como objetivo reforzar la producción de fármacos en Europa, lo que incluye la reducción de trabas burocráticas y el apoyo a las inversiones en este sector.
La industria farmacéutica europea se especializa principalmente en la producción de medicamentos innovadores, que están protegidos por patentes. En este ámbito se realizan inversiones significativas. Sin embargo, una vez que las patentes expiran, los productos pasan al mercado de los genéricos. La producción de genéricos no se lleva a cabo en Europa, debido a que los márgenes de utilidad son muy estrechos. No obstante, los genéricos son cruciales para el sistema de salud, ya que cubren cerca del 80% de las necesidades de medicamentos, incluyendo muchos antibióticos.
Por lo tanto, es fundamental establecer estructuras que permitan a las empresas seguir fabricando sus productos una vez que expiren las patentes. En cuanto a la cuestión de los precios, parece inevitable que estos aumenten si Europa busca mayor seguridad en el suministro de medicamentos. Esto se debe a que en el viejo continente no se puede producir a tan bajo costo como en Asia. Wolfgang Große Entrup, gerente de la Asociación de la Industria Química, mencionó a finales de abril que existen varios factores que complican la situación, como la burocracia desbordante, la falta de personal especializado, los altos costos de energía y una infraestructura envejecida.
Holzgrabe señala que, además de los bajos costos de mano de obra y energía, las empresas chinas se benefician de que el Estado les proporciona terrenos si construyen plantas productivas. Asimismo, no están sujetas a las estrictas normas ambientales que rigen en Europa, lo que complica el regreso de la producción de sustancias activas a este continente. Holzgrabe considera que no habrá independencia de China en este aspecto. Sin embargo, enfatiza que es más importante evitar que la producción actualmente existente en Europa emigre. En este contexto, recuerda que durante la pandemia fue posible desarrollar vacunas con rapidez gracias a la existencia de una industria farmacéutica en Europa que realizaba investigación.

