Comparativa entre los resultados del blanqueo de capitales de 2016 y el actual, destacando las diferencias en montos, objetivos y contexto económico.
La actual operación de blanqueo de capitales, conocida en términos técnicos como “exteriorización de activos”, está mostrando un avance notable en comparación con la iniciativa similar que se llevó a cabo durante el gobierno de Mauricio Macri en 2016. En la primera etapa de este proceso, que ha sido prorrogada hasta el 31 de octubre, se ha observado un incremento significativo en los depósitos en dólares del sector privado en los bancos. Este aumento ha pasado de 18.400 millones a 31.400 millones de dólares, lo que implica una exteriorización de aproximadamente 13.000 millones de dólares. En contraste, durante la “ventana” de blanqueo de 2016, el incremento fue de 11.000 millones de dólares, donde los depósitos pasaron de 12.400 millones a 23.400 millones, exteriorizando un total de 117.000 millones de dólares.
Es importante señalar que, según el análisis de Quantum, aunque la ventana de blanqueo de 2016 se cerró, los depósitos continuaron aumentando hasta alcanzar un máximo de 32.400 millones de dólares en 2019, justo antes de las elecciones primarias (PASO) de agosto de ese año. De este total, cerca de la mitad de los fondos fueron prestados, mientras que el 70% restante fue depositado en el Banco Central. En cuanto a las reservas internacionales, se estima que alrededor de 7.000 millones de dólares son atribuibles a este proceso.
Existen diferencias cualitativas que deben ser consideradas en el análisis de ambas operaciones de blanqueo. En 2016, el objetivo principal era recaudatorio, con un mínimo no imponible establecido en 16.000 millones de dólares. En la actualidad, el blanqueo permite que aquellos que no exteriorizan, pero que dejan dinero depositado hasta finales de 2025 o invierten en activos “elegibles”, no paguen tributo alguno. Además, el estudio menciona que los participantes pueden recibir billetes antiguos y manchados, aunque con ciertas restricciones, cuya cotización en el mercado informal es un 3% inferior a la de los billetes en buen estado.
El actual proceso de blanqueo parece estar orientado hacia una nueva idea de formalización parcial dentro de un sistema de múltiples unidades monetarias. Este contexto es relevante, ya que se espera que los fondos recirculen y regresen a “colchones” o cajas de seguridad, como se observa en el análisis de Quantum. Desde el 1 de octubre, se ha reportado un retiro de 154 millones de dólares blanqueados. Ante la incertidumbre sobre el destino de estos retiros, el estudio recuerda que se está manteniendo una alta proporción de los fondos recibidos, lo que se atribuye, en parte, a la necesidad de procesar lo que se ha recibido.
Los datos más recientes indican que, hasta el martes, se mantiene en las bóvedas un incremento de aproximadamente 10.000 millones de dólares, lo que representa un 77% de aumento, mientras que solo 1.954 millones de dólares forman parte de las reservas brutas del Banco Central. Anteriormente, el Banco Central tenía la liquidez necesaria para cubrir el monto requerido, pero ahora, al aplicar los depósitos recibidos, se estima que se ha canalizado una mayor diferencia hacia préstamos privados. Esto plantea la pregunta sobre si este indicador de confianza financiera inducirá nuevos flujos de inversión, como ocurrió después de 2016.
Para lograr la retención de estos fondos, sería beneficioso que los inversores obtuvieran rentabilidad a través de diversas opciones de inversión, como bonos soberanos, corporativos y fondos comunes de inversión. De hecho, se ha observado que los fondos blanqueados están siendo canalizados hacia títulos de deuda argentina. En este sentido, se espera que para mediados de 2024, cuando se reglamente el blanqueo, se produzca un aumento en la recuperación del precio de los bonos soberanos en dólares, que ha pasado de un promedio de 44 a 53 por cada 100 de valor nominal.
El riesgo país de Argentina ha mostrado una caída, disminuyendo en 316 puntos básicos, lo que representa un 19,8%, cifra que es el doble de la caída en el mismo período para la media latinoamericana, que es del 7,8%. Sin embargo, el rendimiento de los bonos argentinos a 10 años sigue siendo superior, alcanzando un 15,9% anual, en comparación con rendimientos de entre el 4,5% y el 6% en países como México, Paraguay, Perú, Uruguay, Brasil y Chile, así como en Egipto (10%), Pakistán (11%), Congo (13,5%) y Kenia (9,8%), países que, según Quantum, enfrentan situaciones económicas, sociales y políticas mucho más complejas.
En el ámbito de las inversiones corporativas, se ha comenzado a observar un dinamismo que permite a las empresas emitir deuda a tasas competitivas. Se mencionan recientes emisiones de empresas como Pampa Energía, que emitió bonos a 84 meses con un rendimiento del 5,75%, y Grupo ST, que logró casi un 8% anual. También se destaca la emisión de YPF, que alcanzó 4.150 millones de dólares, y la empresa citrícola San Miguel, que tiene una opción ampliable a 24 meses, así como la petrolera Vista y Geopark, una empresa de energías renovables, junto con Inversora Juramento.

