Una reveladora experiencia que pone de manifiesto la presión que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral.
En el último episodio del programa “Al piano con Lucho”, conducido por el destacado cantante y presentador Luis Jara, la comunicadora Titi García-Huidobro hizo una reveladora confesión sobre su experiencia con el acoso sexual en los inicios de su carrera en la televisión. Durante la entrevista, García-Huidobro compartió que fue víctima de acoso cuando tenía poco más de 20 años, un periodo en el que se encontraba comenzando su trayectoria profesional en el medio.
La locutora radial describió a su agresor como un “personaje con un cargo importante” dentro del ámbito televisivo, lo que complicó aún más su situación y la llevó a sentirse cohibida para denunciar el hecho públicamente. En sus propias palabras, García-Huidobro expresó: “Es súper incómodo, sobre todo en una época donde no se hablaba mucho del tema, donde además tú decías ‘¿me hago la gil?’, como que ‘no pasó nada’”. Esta reflexión pone de manifiesto el contexto social de la época, donde el acoso no era un tema ampliamente discutido ni comprendido.
La comunicadora también abordó el impacto que tuvo el miedo a perder su trabajo en su decisión de no enfrentar al agresor. García-Huidobro mencionó que su situación económica era un factor determinante que la llevó a optar por el silencio: “Me callo porque no puedo perder este trabajo. El poder de ciertos personajes te dice ‘bueno, ¿quieres tu programa?’”. Esta declaración resalta la presión que enfrentan muchas personas en situaciones similares, donde la necesidad económica puede silenciar a las víctimas.
Después de vivir esta experiencia, García-Huidobro tomó la difícil decisión de dejar su empleo, aunque el sentimiento de frustración por no haber enfrentado la situación la acompañó. “Impotencia de haber sido gil, de no haber enfrentado, de decir, ‘pucha, ¿por qué?’”, confesó, reflejando la carga emocional que le dejó este episodio en su vida.
Uno de los aspectos más impactantes de su relato fue que nunca compartió lo sucedido con su familia. “Sentí que ya ahí quedaba y ahí moría, que no era necesario (hablar)”. Sin embargo, García-Huidobro también indicó que si se encontrara en una situación similar en la actualidad, su reacción sería completamente diferente. “Lo mando a la cresta. Le doy un cachetazo, no sé, le hago saber de mi molestia, que no pueden meterse con uno por ser superior”, sentenció, mostrando un cambio en su perspectiva y en la forma de enfrentar el acoso.

