En el contexto de la discusión del Presupuesto, uno de los aspectos que los parlamentarios analizan son las holguras fiscales. Estas se definen como la diferencia entre el nivel de gasto del sector público que es compatible con la meta de reducción del déficit estructural y los gastos que ya están comprometidos. En el Informe de Finanzas Públicas (IFP) correspondiente al mes de julio, se realizó un recorte en estos montos para el período 2025-2028, disminuyendo de US$ 6.200 millones a US$ 4.120 millones. Sin embargo, en el IFP que acompaña al proyecto de Presupuesto, se observa que esos espacios de gasto han desaparecido, y de hecho, se presentan como negativos para el conjunto del período, alcanzando un total de US$ 312 millones. Esto implica que, en la actualidad, el gasto comprometido para el período excede en esa cantidad los desembolsos que son coherentes con la meta fiscal establecida.
Además, es importante señalar que la proyección de la Dirección de Presupuestos (Dipres) ha cambiado en comparación con el IFP anterior. En esta nueva proyección, se ha excluido el año 2025 del análisis y se ha incluido el año 2029. En este nuevo marco, los únicos años en los que se identifican holguras presupuestarias son 2027 y 2028, con un monto muy limitado de apenas US$ 50 millones. Este cambio en la proyección y la reducción de las holguras fiscales son elementos clave en la discusión del presupuesto, ya que afectan la planificación y ejecución del gasto público en los próximos años.

