Faloon Larraguibel y Pangal Andrade discuten sobre el cambio en las personas tras su quebrado matrimonio, reflexionando sobre relaciones pasadas y el futuro.
“¿Las personas cambian? ¿Pueden cambiar?”, fue la pregunta que Faloon Larraguibel dirigió a Pangal Andrade, en referencia a su fallido matrimonio con el futbolista Jean Paul Pineda. Esta conversación tuvo lugar durante el episodio del jueves del programa “¿Ganar o Servir?” transmitido por Canal 13. Andrade, conocido por su carácter directo, respondió de manera contundente: “No, no cambian”, afirmando que “es la esencia” de cada individuo, mientras ambos se encontraban en el patio de la casona durante la noche.
Ante esta afirmación, Larraguibel comenzó a reflexionar sobre su situación personal, expresando: “Yo digo: ya, a lo mejor pasa el tiempo, y a lo mejor no logro encontrar a nadie (como pareja), y no sé, pasan cinco o seis años…”, sugiriendo la posibilidad de un eventual regreso con el padre de sus hijos. En este contexto, Andrade le preguntó: “¿Volver con él?”, a lo que Larraguibel se cuestionó sobre las implicaciones de tal decisión. Andrade, con un tono serio, le respondió: “Te cagaría de nuevo po’, wacha”, advirtiéndole que su expareja no cambiaría.
Andrade continuó enfatizando que “no va a cambiar nunca, Faloon. Yo creo que cuando te acuerdes de él, acuérdate de lo malo, nomás”, haciendo referencia a los problemas que marcaron la relación, incluyendo infidelidades y violencia intrafamiliar. En un intento de alentar a Larraguibel, Andrade le dijo: “Eres tan joven y tan talentosa, que puedes tener al hueón que tú quieras aquí”, sugiriendo que ella tiene la capacidad de encontrar una pareja que realmente la valore y respete.
Larraguibel, reconociendo su situación actual, respondió: “Lo sé, yo tampoco voy a tener a alguien ahora”, y añadió: “Quedé chata”. Andrade, validando sus sentimientos, comentó: “Claro que estai chata, pero ojalá que no quieras, en el fondo de tu corazón, que este hueón cambie”, cerrando la conversación con un mensaje claro sobre la importancia de no aferrarse a la esperanza de un cambio en su expareja.

