Jim Farley, CEO de Ford, comparte su amor por los vehículos eléctricos y los desafíos de la industria automotriz frente a la competencia china y los costos laborales.
A pesar de su afición por los automóviles clásicos y su aprecio por los potentes motores de combustión interna, Jim Farley, CEO de Ford Motor Company, se ha posicionado como uno de los primeros ejecutivos en la industria automotriz global en adoptar la movilidad eléctrica tanto en su vida profesional como personal. En una publicación en su perfil de LinkedIn en julio, Farley expresó: “Me sorprendió cuando me enamoré de los vehículos eléctricos. No fueron las políticas gubernamentales ni diferentes creencias las que provocaron este romance con los eléctricos al final de mi carrera. Fue porque conduzco cada día un F-150 Lightning. Es sorprendentemente silencioso y suave. La aceleración sin esfuerzo te deja una sonrisa tonta en la cara. El mío tiene una autonomía de 500 kilómetros. Nunca necesito estaciones de servicio… así de simple”.
No obstante, tras una reciente visita a China, Farley reconoció que enfrenta un gran desafío para que la compañía sea verdaderamente eficiente, no solo en términos de rendimiento para los usuarios, sino también en cuanto a los márgenes económicos para los fabricantes. En una entrevista con el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, planteó la pregunta: “¿Qué es aquí, medio ambiente o empleo?”. Esta interrogante se relaciona directamente con el crecimiento a gran escala en China, una preocupación que también ha sido manifestada por otras grandes marcas automotrices.
En el contexto europeo, se observa una disparidad significativa en los costos laborales. Mientras que en Alemania los operarios de fábricas reciben un salario de 46 euros por hora, en Francia es de 44 euros y en España de 29,5 euros, en comparación con los 4 euros que perciben los empleados en China. Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen, advirtió que “los costos laborales de Volkswagen son demasiado elevados en comparación con la competencia internacional”. Blume asumió el cargo en 2022, reemplazando al controvertido ejecutivo Herbert Diess, quien había propuesto la necesidad de reducir costos para poder competir con Tesla. En ese momento, Diess fue despedido tras sugerir la reducción de la planta de Wolfsburg, la antigua sede de la marca en su país de origen. Actualmente, Blume está instando a los sindicatos a presentar propuestas razonables, advirtiendo que existe el riesgo de cerrar fábricas y despedir a muchos trabajadores.
Blume también mencionó que “será global, los chinos tendrán sus precios. Se tratará de coches pequeños y asequibles. Y tendrán que reducirse entre un 20 y un 30 por ciento”, refiriéndose a su experiencia tras el viaje a Asia. Hace cuatro años, Akio Toyoda, nieto del fundador y entonces presidente de Toyota Corporation, justificó la apuesta de la compañía por vender híbridos en lugar de enfocarse exclusivamente en los eléctricos, argumentando que “el enemigo es el motor de emisiones contaminantes. Pueden desarrollar combustibles de hidrógeno sintéticos”, señalando que había una oportunidad para discutir este tema. Toyoda advirtió que “una rápida transición terminaría con 4,5 millones de empleos, ya que los vehículos eléctricos tienen un precio todavía muy elevado, utilizan menos piezas y requieren menor mantenimiento. No estamos preparados laboralmente para un cambio tan brusco. Esto podría traer una crisis social grave y climática”.
Hoy en día, las declaraciones de Farley en Ford parecen resonar con mayor fuerza, especialmente considerando que la compañía está lanzando planes ambiciosos para alcanzar un portafolio 100% eléctrico para 2030, en línea con la prohibición de fabricación de vehículos de gasolina que se establecerá en la Comunidad Europea para 2035. Farley afirmó: “Probablemente haya una única alternativa mecánica universal, también hay soluciones que están llegando”. Además, destacó que ni siquiera las marcas premium podrán salvarse de la oleada china, ya que el mercado de lujo estará automáticamente dominado por los fabricantes tradicionales.
Farley planteó interrogantes sobre cómo definirá China su orientación hacia lo electrónico y lo digital en el mundo automotriz, así como sobre el futuro de los fabricantes alemanes en el ámbito digital. “¿Qué pasaría si los multimillonarios llevaran el mismo reloj electrónico que todos los demás?”, se preguntó. En este contexto, Ford ha lanzado recientemente el regreso del Capri, un clásico norteamericano, aprovechando el “revival” que permite la electrificación, priorizando baterías accesibles que permitan a estos vehículos generar mayores beneficios para la marca. Farley concluyó que “cuanto más grande sea el vehículo, mayor será la presión sobre el margen; los clientes pagarán por esos grandes”. En un periodo de dos a tres años, se espera conocer el nuevo coche ‘barato’ de Ford.

