Pixar ha revolucionado la animación con historias que conectan generaciones. Conoce sus cortometrajes y largometrajes que emocionan y entretienen a toda la familia.
Pixar ha dejado una marca indeleble en la historia de la animación, destacándose por la creación de obras maestras como Toy Story, Buscando a Nemo (Finding Nemo, 2003), Monsters, Inc., Intensamente (Inside Out) y Up: aventura en las alturas. Estas producciones no solo han transformado el cine, sino que también han resonado profundamente en el público, gracias a su habilidad para entrelazar humor, emociones y lecciones de vida. Un aspecto fundamental de su éxito radica en la constante innovación tecnológica. Desde ser pioneros en la animación por computadora hasta perfeccionar técnicas de simulación de cabello y la creación de complejas visuales, la empresa ha estado siempre a la vanguardia de la industria.
Sin embargo, lo que realmente distingue a las películas de Pixar es su capacidad para contar historias que trascienden generaciones, apelando tanto a niños como a adultos a través de narrativas profundas y universales. Además de sus largometrajes icónicos, Pixar ha creado una impresionante colección de cortometrajes que destacan por su calidad técnica y narrativa. Estos audiovisuales, disponibles en Disney+, son ideales para disfrutar en familia. En esta ocasión, se explorarán algunos de ellos.
Uno de los cortometrajes más destacados es “Bao”, dirigido por Domee Shi. Este encantador cortometraje animado de ocho minutos, estrenado en 2018, narra una conmovedora historia sobre la relación entre una madre y un pequeño dumpling que cobra vida. Presentado en el Festival de Cine de Tribeca, este corto acompañó la proyección de “Los Increíbles 2”, cautivando al público con su emotiva representación de los lazos familiares, la soledad y el ciclo de crecimiento. La trama, aunque sencilla, es poderosa y muestra cómo el cuidado y la protección de la madre inevitablemente llevan al dumpling a crecer, sirviendo como metáfora de los desafíos de la maternidad y el desapego. Domee Shi, quien escribió y dirigió el cortometraje, marcó su debut como directora en Pixar y desde entonces ha demostrado ser una figura clave dentro de la compañía. Es notable que Shi se convirtió en la primera mujer en dirigir un cortometraje en Pixar, y ha sido parte del equipo creativo de grandes producciones como “Los Increíbles 2” y “Elementos” (Elemental, 2023). Su próximo gran proyecto será “Elio”, una película de ciencia ficción que dirigirá junto a Adrián Molina, co-director de “Coco”. Esta cinta seguirá la vida de un niño solitario y muy imaginativo que es secuestrado por una organización interplanetaria de alienígenas y termina, accidentalmente, convirtiéndose en el embajador de la Tierra. Este proyecto promete mezclar fantasía con un enfoque único y emotivo, reafirmando el lugar de Shi entre los talentos emergentes de Pixar.
Otro cortometraje significativo es “Tin Toy”, dirigido por John Lasseter. Lanzado en 1988, este corto cuenta la historia de Tinny, un juguete de hojalata que intenta evitar la atención de un bebé travieso. “Tin Toy” marcó un hito como uno de los primeros proyectos en utilizar la tecnología de manera completa, destacándose por su narrativa innovadora que captura la esencia de la emoción desde la perspectiva de un juguete. El encanto de este cortometraje le valió el Premio de la Academia al Mejor Cortometraje Animado, un reconocimiento que consolidó el impacto de Pixar en la industria del cine. Este trabajo inicial subrayó el potencial de la computadora en la animación y sirvió de inspiración para futuros proyectos de Pixar, incluyendo su primer largometraje, que redefinió el género de la animación.
Por último, se encuentra el paquete “SparkShorts”, una serie innovadora que busca explorar nuevos personajes y estilos. Entre los once cortometrajes que componen esta serie, destaca uno escrito por Huluf, conocido por su trabajo en “Soul”. En este cortometraje, la trama gira en torno a una muñeca de madera que, en su desesperación por encajar, formula un deseo a una estrella fugaz. Esta acción desencadena un viaje de autodescubrimiento que explora la identidad en el mundo. Lo notable de este cortometraje es su innovador uso de la técnica de stop-motion, que implica la animación cuadro por cuadro, ofreciendo una textura visual única que contrasta con lo que se suele ver en la productora. Este enfoque técnico subraya el tema central de “verse a sí mismo en el mundo”, brindando una experiencia que invita a la reflexión sobre la autoaceptación.

